Independientemente de la epidemia de mal humor que parece haberse desatado en nuestro país, la cual hace que mucha gente se muestre agresiva ante el menor roce con sus semejantes, se ha descrito en tiempos recientes un fenómeno llamado Síndrome de Irritabilidad Masculina (SIM).
Según los investigadores, la disminución natural de los niveles de testosterona en sangre en individuos masculinos mayores de 50 años provoca una tendencia a ser menos tolerantes y más dispuestos a convertirse en “viejos cascarrabias”.
Los estudios han demostrado que al suministrarse ciertas dosis de la hormona mencionada, mejoran los rasgos neuróticos de hombres que ya se estaban convirtiendo en una insoportable presencia para quienes les rodeaban.
Con esto, quedaría más o menos resuelto el problema de los cincuentones malencarados; pero, ¿Qué ocurre en aquellos que no han llegado a la edad en que se manifiesta el SIM y que, sin embargo, andan por la vida con el temperamento de un puma afectado de urticaria?
Lamentablemente, para estos no existe el justificativo ni la solución relacionada a la influencia y administración de la hormona masculina. Los hombres de “malas pulgas” no son más que personajes tristes a quienes se les ha enseñado a encubrir sus sufrimientos con caras recias y actitudes pendencieras.
Desde pequeños fueron convencidos de que actuando de ese modo, se verían fuertes y decididos, disimulando así las debilidades y los temores que les quedaron de una crianza poco afectiva.
Para su desgracia, el mecanismo que creen protector del dolor, puede llegar a anestesiarles todas sus emociones y dejarlos incapacitados para disfrutar de los contactos que a otros les producen alegría y placer.
Tal vez la ciencia debería sintetizar el afecto para administrárselo en dosis masivas a quienes viven llenos de rabia, y sin saber que lo bueno de la vida no se obtiene con atropellos y malas caras.
Ansiosamente esperaremos la aparición del SAI o Síndrome de Alegría Incondicional y ojalá para éste no haya cura.
DIVAN
Pregunta
Una adolescente de 17 años quiere saber por qué existe entre las mujeres una mayor tendencia a ser chismosas y envidiosas. Dice haberse decepcionado de casi todo su grupo de amigas y, a pesar de no tener “los rasgos físicos de una Miss”, se encuentra mejor entendida y aceptada por los varones.
Respuesta
Tengo por norma no generalizar los rasgos de personalidad para decir que todos los hombres o todas las mujeres son iguales. Eso no es cierto. Así como hay mujeres envidiosas y chismosas, también hay hombres que se dedican a lo mismo. Lo que deberías hacer es revisar el tipo de personas con las que sueles reunirte y ver si son las adecuadas a lo que realmente deseas. También tienes que verte a ti misma. A veces, uno teme el rechazo y para conjurarlo, se convierte en un personaje que despierta envidia, celos o da pie para habladurías.
Examina tu comportamiento y si encuentras que definitivamente, no es tu responsabilidad, entonces apártate de tu grupo y elige nuevas y más sanas amistades.
Saludos.
P.S.

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